Subrayar el paisaje

La arquitectura y el paisaje representan la relación entre el ser humano y la naturaleza. Por ejemplo, en su texto Platforms and Plateaux, el reconocido arquitecto JØrn Utzon habla de las plataformas mayas y aztecas sobre las cuales edificaron sus templos, construidas a una altura superior a las copas de los árboles. La estrategia de crear este podio les permitió alcanzar una experiencia visual respecto al paisaje a la altura de la grandeza de sus dioses, y que es común a otros proyectos de gran importancia histórica como la Acrópolis de Atenas.

Fotografía: Acrópolis de Atenas, por Christophe Meneboeuf

Frente al paisaje, los arquitectos pueden elegir entre dos estrategias principales: enmarcar o subrayar. Si en otro post explicamos que enmarcar el paisaje consiste en integrarlo dentro del edificio, el hecho de subrayar consiste en crear una línea paralela a la del horizonte y acercar el paisaje hasta hacerlo partícipe del proyecto. De este modo, el paisaje queda subjetivado y la arquitectura se integra en el entorno.

Cuando el espectador contempla un horizonte lejano sobre un plano horizontal en alto, el paisaje queda subrayado por el plano horizontal y, por tanto, subjetivado. Veamos a continuación algunos ejemplos de arquitectura en los que se emplea este mecanismo:

Fotografía de Javier Callejas. 

Casa del Infinito – Alberto Campo Baeza, 2014. El plano horizontal de la cubierta de esta casa frente al mar diluye los límites entre arquitectura y paisaje. El océano forma parte del proyecto y la obra arquitectónica ensalza la belleza e inmensidad del paisaje que la rodea.

 

Fotografía de Roland Halbe.

Casa del Horizonte – Jesús Aparicio, 2006. El plano horizontal superior del podio sobre el que brota esta caja de cristal subraya el paisaje, que parece transformarse en un mar. El entorno penetra en la vivienda a través de la línea del horizonte y la fragilidad del vidrio, convirtiéndose en el elemento principal del proyecto.

Fotografía de Javier Callejas.

Entre Catedrales – Alberto Campo Baeza, 2009. La actuación arquitectónica pasa a un segundo plano, pues su elemento fundamental y lo que el arquitecto pretende resaltar es la infinitud del mar frente al hombre. La creación de esta plataforma en alto, paralela a la línea del horizonte y de color blanco, acerca el océano a la ciudad e invita al paseante a detenerse a contemplar su grandeza.

Si quieres aprender más sobre este y otros mecanismos arquitectónicos, inscríbete en la clase magistral de Alberto Campo Baeza.

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